Nunca tuve vicios

Nunca tuve vicios,
pero me superó el deseo de acariciar tus labios con los míos.
Tu cercana respiración, la textura de tu piel.
A pesar del whisky degusté el néctar de tu lengua,
y como olvidar el Balenciaga que embriagaba tu cuello.

Carmen

Olvidaste cerrar el baúl, y las cosas muertas nos observaban con ojos vacuos.   Y los monstruos, los monstruos rugían y rugían.   Mis manos, yertas, yacían a poco del baúl.   Tenías los pies fríos, los ojos fijos.   Tenías en las muñecas ríos. Teníamos los ojos fijos.   -Carmen- Susurraba. Y no respondías….

A nadie le interesan los poetas

Ellos son quienes nos lanzan las saetas que nos quiebran la rutina del espejo cuando dicen de la vida ser reflejo. Pero a nadie le interesan los poetas.   Por los siglos de los siglos, ¿quién respeta a esta clase de individuos que hacen daño, sobre todo a los decentes… Son extraños, porque a nadie…

Incertidumbre

Caminó por un largo tiempo, sin seguridad de saber a dónde iba, sólo que deseaba mantenerse en movimiento. La carretera estaba apenas iluminada, la vía láctea se desdibujaba con las luces del pueblo más próximo. Tenía el cuerpo cansado, no había dormido en días, apenas había comido algo (Algunas bayas y plantas comestibles que había…

Ofelia

Ella casi no salía. Tenía la piel morena de quedarse las tardes leyendo en el balcón. Los ojos los tenía enmarcados por unas oscuras e increíblemente bonitas ojeras. No sonreía mucho en realidad, no de un modo visible, pero cuando conseguías hacerla reír o mostrar sus emociones, había algo de ese mítico polvo de estrellas…

Baile de máscaras

Todos traían los mismos vestidos maquillajes corridos peinados desechos amantes marchitos Sonreíamos falsamente zorros sarnosos lobos hambrientos cuervos altivos Bailando sin fin Dando principio a la tragicomedia Melancólicos Felices Coléricos Divertidos Libidinosos En la oscuridad es más peligroso estoy aquí entreteniéndolos Por Andrea Sandoval Todos los derechos Reservados (c)

Espantapájaros

Es un oficio solitario nadie lo saluda ni lo despide. Días y noches eternas. Le encanta mirar los pájaros; él los saluda y ellos no le responden sonríe despilfarrando aquella paja dorada ellos no quieren saber nada de él. Un monstruo, así es como lo describen los cuervos. Alba y crepúsculo. Sin amigos. Por Andrea…

Esta enfermedad

Quiero enfermarme de esa misteriosa magia que a los grandes artistas los transporta todo el tiempo dentro de una fantasía sin fin; quiero recostarme en la playa y que nunca llegue la mañana; quiero también el atardecer sin puesta de sol; quiero la mañana sin medio día; solamente quiero vivir en eternidad esos momentos llenos…