Nunca tuve vicios | Dulce Karen Munguía Cruz

Nunca tuve vicios,
pero me superó el deseo de acariciar tus labios con los míos.
Tu cercana respiración, la textura de tu piel.
A pesar del whisky degusté el néctar de tu lengua,
y como olvidar el Balenciaga que embriagaba tu cuello.