A nadie le interesan los poetas | José Luis Almada

Ellos son quienes nos lanzan las saetas
que nos quiebran la rutina del espejo
cuando dicen de la vida ser reflejo.
Pero a nadie le interesan los poetas.
Por los siglos de los siglos,
¿quién respeta a esta clase de individuos
que hacen daño, sobre todo a los decentes… Son extraños,
porque a nadie le interesan los poetas.
Y proponen sus asuntos de conciencia,
y se atreven a romper sus ataduras,
y sugieren que soñar es aventura.
¿Qué no ven que no interesan los poetas?
¿Por qué tocan insistentes
a las puertas de menguados corazones?
¿Qué impulsa a este tipo de hombres necios,
si resulta que a nadie le interesan los poetas?
¿Qué nos pueden enseñar?
¿Acaso tretas que nos hagan llevaderos los apuros?
¿Por qué insisten en saltar los altos muros,
si a nadie le interesan los poetas?
¿Por qué cábalas, o fórmulas secretas,
estos brujos del idioma se convierten en estatuas
que ni asombran ni divierten,
porque a nadie le interesan los poetas?
Ellos van contracorriente.
Tienen metas que se fijan solamente los ilusos…
¿Cómo Dios nos castigó y los impuso,
si es que a nadie le interesan los poetas?
Locos, vagos, peligrosos,
nunca aciertan a ser buenos hacedores de negocios;
en la santa sociedad son malos socios,
porque a nadie le interesan los poetas.
¿Quién será que los extrañe cuando mueran?
¿Qué pondrán en su epitafio con buen juicio?
¿Con qué verso explicarán su sacrificio,
si es que a nadie le interesan los poetas?

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