Tres cuentos cortos | Albert Brown

Aleluya, paradoja

Hace mucho tiempo atrás, en una galaxia muy muy lejos de aquí…

-No soy yo, eres tú.

Y el Ego de ella fue lacerado, creando un terrible trastorno esquizofrénico que después mutó a un habilidad psicótica que hizo que el planeta explotara y el Universo se contrajera para crear otro en que nunca el Yo tenga la culpa sino el Tú.

Alternativa utópica

Tarde, muy tarde, a la cuarta hora de la cita ella llegó, pero él ya se había ido a comprar churros con otra.

Cuando las caras y los libros se conjugan

El escritor deambuló por varios sitios web para promocionar su Blog donde decantaba toda su creatividad. Lo hizo de mil maneras: copiando y pegando sus hipervínculos; publicándolo en su biografía en esta y otra red social; posteando un comentario que le agregaba curiosidad a los nuevos cuentos que de tiempo en tiempo escribía; pagaba para que un motor de búsqueda le hiciera una mediocre publicidad que el 95.6% de los usuarios cibernéticos ignoraban; daba rabietas y gritaba a los siete, diez o veinte cielos, y dos infiernos que él mismo mencionaba; le daba comida a su fiel can mientras le cotilleaba que había escrito algo innovador en su Blog para que le avisara a todos los de su especie canina que rondaban por la colonia; subía a autobuses tocando su guitarra, de la cual sólo se sabía dos o tres acordes, y de ahí aprovechaba y recitaba sus poemas, sus microcuentos, moviéndose de un lado a otro, contoneándose, embistiendo, tropezando, recibiendo codazos, dependiendo de los giros que daba el salvaje y largo automóvil; pegando sus relatos, sacados directamente de su psique, en monumentos, postes y en momentos desesperados también en coches y carriolas de bebé; en hojas recicladas pegaba su CV, con fotografía y sus varias cuentas en las redes sociales y el enlace de su blog; rogándole a un cura que le revelara la verdad de la vida y que si después podía “Revisar mi blog, padrecito”; rezando todos los días y escribiendo con cal, sangre, epidermis y carne en los cerros el nombre de su blog titulado ¡Léeme emeél!.

A final de cuentas, o mejor dicho, en el final del cuento, lo único que lo hizo famoso fue cuando rompió el Record Guiness como el hombre que ha publicado más entradas en un blog.

©Todos los derechos reservados

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Diego Moreno dice:

    Reblogueó esto en Kentucky Fried Lity comentado:
    Tres cuentos cortos

    (Colaboración mía en el colectivo de Ars Nebulae)

    Me gusta

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